Por Lázaro David Najarro Pujol
Cuba se encuentra entre los destinos turísticos del Caribe en los que se habla con propiedad de un modelo sostenible acorde con el medio ambiente, y que genera efectos positivos. Estos atributos han sido reconocidos a la ínsula por Naciones Unidas.
Se manifiesta con especial énfasis, entre muchas otras regiones, en las cayerías del archipiélago Sabana-Camagüey, al norte de la isla, lo que permite satisfacer “todas las necesidades económicas, sociales y estéticas”, y a la vez que respetar “la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida.”
Los excursionistas abogan por el turismo de la ínsula precisamente por la belleza de sus playas, el cuidado del medio ambiente y la amabilidad de su población. La viceministro del sector, María Elena López ha reiterado que la isla “es mucho más que sol y playa, es un destino heterogéneo y singular del Caribe; único y diverso, con una propuesta muy variada.”
En alrededor de 10 años la mayor de las Antillas se ha convertido en el tercer destino turístico del Caribe. La primacía la mantiene la República Dominicana, seguida por el Caribe mexicano.
Especial atención se presta en la Perla de las Antillas a la protección del medio ambiente en el proyecto científico del archipiélago Sabana-Camagüey, iniciado en 1993, cofinanciado por el Fondo Mundial de Medio Ambiente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el gobierno de Cuba. Está orientado a la explotación armónica de los recursos naturales, en el ecosistema del centro norte de Cuba.
Solo en la provincia de Villa Clara, existen para este propósito más de dos mil 700 habitaciones, en seis instalaciones hoteleras, localizadas en los islotes de Ensenachos, Las Brujas y Santa María.
El año próximo se espera incrementar el número de capacidades en esa zona, próxima a la ciudad de Caibairién, en unas cuatro mil habitaciones, respondiendo a un modelo sostenible acorde con el medio ambiente. Esa área está unida a tierra firme por un pedraplén, obra que obtuvo el Premio Iberoamericano Puente de Alcatara, debido a un consecuente cuidado del entorno.
El proyecto, en el también conocido archipiélago Jardines del Rey, comprende una superficie de 75 mil kilómetros cuadrados, de cinco provincias del centro cubano, que circunscribe la plataforma marina poco profunda y más de dos mil 500 cayos que conservan una gran biodiversidad con especies endémicas y migratorias.
El turismo cubano, junto a las opciones de la cayería del norte, suma nuevas modalidades que permiten ofrecer una calidad esmerada. Se incluyen ocho hoteles para un servicio de excelencia y personificado en las provincias de Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritusy Santiago de Cuba, pertenecientes al grupo Cubanacan.
Con optimismo el turismo en la Perla del Caribe enfrentará, en el actual 2009, el nuevo desafío que representa la crisis económica y financiera y tiene el reto de igualar o superar el número de visitantes del pasado año (record histórico): 2 millones 348 mil 340 excursionistas e incluso recibir 2 millones 500 mil turistas extranjeros.
La industria sin humo en Cuba se propone avanzar, pero cumpliendo los principios que definen el turismo sostenible de la Organización Mundial del Turismo (OMT): los Recursos naturales y culturales se conservan para su uso continuado en el futuro, al tiempo que reportan beneficios; el desarrollo turístico se planifica y gestiona de forma que no cause serios problemas ambientales o socioculturales; la calidad ambiental se mantiene y mejora; se procura mantener un elevado nivel de satisfacción de los visitantes y el destino retiene su prestigio y potencial comercial; y los beneficios del turismo se reparten ampliamente entre toda la sociedad.
El modelo sostenible en la esfera turística es una herramienta estratégica de desarrollo económico.