No es necesario cerrar los ojos para la ilusión, todo lo contrario la representación de esa otrora época está en sus edificaciones, calles empedradas y sus centenarias iglesias.
Por Lázaro David Najarro Pujol

En la falda de la loma de La Vigía se yergue majestuosamente la Otrora Villa de Santísima de Trinidad, fundada en 1514 por el Adelantado Diego de Velásquez, para inscribirse entre las siete primeras villas erigidas por los españoles en el archipiélago cubano.
Actualmente está entre los principales atractivos turísticos de la mayor de las Antillas, vinculados con ofertas de sol, playa, cultura, historia y tradiciones.
En los años de su creación, la demarcación solo contaba con unas 40 familias.
Inmediatamente, en el mismo año 1514, quedó constituido su ayuntamiento con el título de Villa y nombrado gobernador el capitán Francisco de Verdugo, deudo del propio Diego de Velásquez.
A la ciudad se arriba (accesible por tierra por cuatro carreteras y una línea de ferrocarril) por el centro este, SANCTI SPIRITUS y el suroeste, CIENFUEGOS, a través una zigzagueantes carreteras de pintorescos paisajes que convierten ambas vías de acceso en toda una excursión turística, el primero, entre montañas, y el segundo bordeando el mar.
Complace estimar el Puente Azul en la carretera de Trinidad a Sancti Spíritus, Topes de Collantes y San Pedro. Por el Circuito Sur es imprescindible apreciar sus puentes y descansos, la vista al mar Caribe que besa la costa y el verdor de las montañas.
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