Texto y foto Lázaro David Najarro Pujol
La iglesia de San Pedro Apóstol de Versalles es una de las edificaciones paradigmáticas de la ciudad de Matanzas(a 100 kilómetros al este de La Habana), la cual abrió sus puertas con una misa solemne el 15 de mayo de 1870.
Debido las labores de remodelación, el templo ostenta el mismo esplendor de los primeros días, a tal nivel que obtuvo el Premio Nacional de Conservación y Restauración 2009, entre las 20 nominaciones aspirantes de catorce provincias del país.
Correspondió a la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAIC), evaluar las propuestas. La organización decidió compartir el galardón con la estación del ferrocarril de Bejucal, en la provincia de La Habana.
La declaración se le confirió por el significado del edificio, considerado el más importante inmueble religioso del siglo XIX en Cuba, valorado también como una de las siete maravillas de la arquitectura de la provincia en todos los tiempos, según encuesta de la UNAIC en Matanzas.
En los últimos años iglesia de San Pedro Apóstol de Versalles fue sometida a labores de restauración, gracias al respaldo económico del Padre Silvano Castelli, párroco de la institución, quien representa a la Orden los Franciscanos en Cuba. El proyecto de remozamiento correspondió al arquitecto Pedro Graniela.
Silvano Castelli llegó a la ínsula a principios del año 2000, y asumió los trámites para la remodelación del templo, que a finales de la década de los años 90, había llegado a un estado de deterioro avanzado.
Historia
La Iglesia de San Pedro Apóstol, de estilo neoclásico, fue diseñada por el arquitecto Daniel Dall Aglio, proyectista también del teatro Sauto, y data del 14 de mayo de 1870. Se encuentra ubicada en las alturas de la barriada de Versalles y dirige su fachada principal hacia el sitio fundacional de la ciudad de Matanzas (puede ser visto desde los zonas más alejados de la comarca), y por sus elementos arquitectónicos se considera la más importante del siglo XIX en la Mayor de las Antillas.
A mediados del siglo XIX, el actual reparto de Versalles, en el centro histórico de Matanzas, tenía 380 casa y 2750 habitantes. Teniendo
en cuenta el crecimiento de la barriada, el 22 de agosto de 1860 el Obispo Fleix y Solans, declaró con lugar el levantamiento de una parroquia, señalándole como patrono a San Pedro Apóstol.
Entonces, Doña María Josefa Santa Cruz de Oviedo y Hernández, donó cien mil pesos, más los terrenos cedidos por Rosa Encinosa de Abreu, religiosa de la orden del Sagrado Corazón de Jesús, además de otros cuatro solares que se compraron, comenzó la construcción de la edificación.
El periodista José Miguel Solís describe que el templo, «está compuesto por tres naves anchas y cortas; la central, abovedada a cañón y las laterales en arista; sobre el crucero, una pequeña cúpula. Las dos torres, aunque de dimensiones menores, muestran proporciones nobles, y se desenvuelven en una concepción plástica gradual y ascendente, en la que el cuerpo inferior es liso por completo, el central exhibe recuadros y ósculos, para concluir en el último con pilastras y frontones adosados y que a su vez forman la base de la cubierta piramidal.
« […] En el interior, las entradas de luz, convenientemente colocadas a ambos lados de la bóveda central, proporcionan gran luminosidad. A la derecha del altar mayor está ubicada una representación del calvario hecha en madera que puede considerarse entre las más bellas de Cuba. La figura central, Jesús en la cruz, data del siglo XVIII. »
La iglesia de San Pedro Apóstol de Versalles continuará siendo una de las obras arquitectónica más importantes de la provincia de Matanzas y sobresale por la armonía en las líneas de la fachada y del interior, que hacen de esta basílica una de las más hermosas de la isla, la que será propuesta Monumento Nacional de la República de Cuba.
A esta joya constructiva también se suma el cuadro (restaurado), que adorna desde la fundación del inmueble el altar mayor, que simboliza a Jesús entregando las llaves del cielo a San Pedro. Es una obra del pintor Florentino Martínez.